Es
posible
"A un tipo de pacientes a los que cuando yo empecé no se daba de alta a ninguno, ahora hay un 30% a los que puedo decirles: nos vemos en la calle, aquí no te quiero ver más."

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Cruzamos por delante de un jardín en el que están escritas con grandes letras blancas las siglas CHUO, es decir Complejo Hospitalario Universitario de Orense. A nuestro lado se encuentra la Dra. Mercedes Salgado, que nos va guiando por los edificios que conforman este centro de salud gallego de referencia. Enseguida nos percatamos de la popularidad de la doctora, todo el mundo la conoce y ella no escatima en saludar amablemente a compañeros y pacientes. “Es un torrente de alegría”, murmura una enfermera. Un ingrediente sin duda necesario y que no suele estar presente en la planta de Oncología Médica. Pronto es ella misma la que nos convence de que sin positivismo no se puede avanzar en la lucha contra el cáncer colorrectal.

Mientras que para ella la carrera de Medicina fue más azarosa que otra cosa, y simplemente en respuesta a la pregunta ¿por qué no?, la especialidad de Oncología fue todo un flechazo vocacional. Sucedió cuando estaba haciendo la rotación de sexto curso tras conocer a los pacientes oncológicos en Medicina Interna. En aquel momento la Oncología Médica, en Hospitales pequeños, se afianzaba como un brazo separado y específico a partir de los Servicios de Medicina Interna. Había pocos Oncólogos Médicos y muchos de los que abrieron el camino a esta especialidad provenían de esa especialidad, la mayoría de los pacientes no podían ser tratados específicamente porque las opciones eran pocas. Por eso la Dra. Salgado decidió sumarse al importante cambio que estaba a punto de llegar en la Oncología y posteriormente, de forma más concreta, en el área de los tumores digestivos: “De tener pacientes de los que no te podías encariñar debido a las limitadas opciones de tratamiento de las que disponíamos, hemos pasado a pacientes en principio incurables que han logrado superar la enfermedad”, afirma orgullosa.

Las opciones de tratamiento han cambiado y ahora disponen de un arsenal terapéutico más amplio, así como estrategias de tratamiento que cada vez están adaptadas de forma más individualizada. Asimismo, la doctora destaca la integración multidisciplinar de los equipos: “El oncólogo médico ya no es un soldado que lucha solo, sino que ahora tiene un ejército de compañeros que trabajan junto a él de forma simultánea”. Al hilo de esto reflexiona que aún estamos muy lejos de vencer al cáncer, si bien se han dado pasos muy importantes que han influido en la mentalidad del paciente: “La gente afectada con cáncer colorrectal ya no se resigna ante la muerte, ahora quiere una estrategia de tratamiento para curarse si es factible o, en caso contrario, vivir lo máximo posible con buena calidad de vida”. Lo que está claro es que estamos en un punto en el que se puede ser optimista y para ello la doctora se atiene a los resultados. “A un tipo de pacientes a los que cuando yo empecé no se daba de alta a ninguno, ahora hay un 30% a los que puedo decirles: nos vemos en la calle, aquí no te quiero ver más”.

La Dra. Salgado nos cuenta que se ha entrado en una esperanzadora dinámica en la que se caracteriza al paciente según el tipo de cáncer colorrectal que tiene, ya que en cada caso los tumores tienen unas características concretas. Aún hay mucho que mejorar y todavía no se puede saber el impacto que las características moleculares van a tener en la aplicabilidad, pero no hay duda de que es necesario saber integrar cada abordaje terapéutico en el momento preciso. La doctora opina que: “Aún estamos a las puertas, pero ya sabemos que los pacientes cada vez van a ser más partícipes de las estrategias y desarrollo de la enfermedad”. Si bien es cierto que eso solo será posible si se continúa avanzando en la investigación ya que, como ella afirma, es la base de todo. Desgraciadamente, en España los investigadores se ven obligados a trabajar mucho con muy pocos medios. Hay un potencial enorme de oncólogos y biólogos que trabajan día tras día por conocer mejor los tumores, pero sin fondos la evolución se antoja imposible. Por eso ella considera que es algo que depende del esfuerzo de todos y la sociedad debe demandar más inversiones en este campo para que las instituciones se den cuenta de que existe una demanda social. Lo que es seguro es que los pacientes están muy por la labor de participar en la investigación clínica: “En veinte años he tenido solo un paciente que me ha dicho que no quería incluirse en un ensayo clínico. Todos suelen aceptarlo muy bien porque realmente ven posibilidades de mejora y una oportunidad para tener más opciones”, asegura. Además, la Dra. Salgado cree que se deberían hacer más visibles a los pacientes que consiguen superar el cáncer colorrectal, así como reforzar las campañas de comunicación que inciden en la importancia de la prevención.

_MG_7074“Es un mundo apasionante, pero exige un esfuerzo enorme, no solo laboral sino psicológico. Tratas con personas con situaciones muy complejas y debes demostrar una gran empatía” asegura la Dra. Salgado. En caso contrario simplemente no puedes ser el mejor, porque, como ella dice, una cosa es cómo aplicar los conocimientos y otra dónde se aplican. Asimismo, para lograr ser objetiva ha de ser capaz de desconectar y tener su propio espacio, ya que es imprescindible preservar la estabilidad para poder desarrollar un trabajo como este con coherencia: “Muchas veces les digo a los pacientes y sus familiares: yo no puedo llorar, aunque quiera, porque soy el médico. Yo os entiendo y estoy aquí, pero os tengo que decir lo que no queréis oír”.

“Es un mundo apasionante, pero exige un esfuerzo enorme, no solo laboral sino psicológico. Tratas con personas con situaciones muy complejas y debes demostrar una gran empatía.”

Esta enfermedad tiene unas consecuencias psicológicas muy importantes por lo que hay que cuidar el lado humano del tratamiento. La Dra. Salgado intenta infundir esperanza a sus pacientes desde el principio: “En la consulta el primer consejo que les doy es que miren hacia delante y se apoyen en el equipo formado por ellos mismos, sus familiares y amigos y el personal sanitario compuesto por los médicos, las enfermeras, los compañeros del personal de día, la psicóloga, la farmacéutica… Todos vamos a trabajar por lo mismo”. Ellos no podrían ponérselo más fácil ya que, según dice, tanto los pacientes como las familias son tremendamente agradecidos. En ese momento se pone a recordar casos concretos, aquellos que tantos ánimos le dan para seguir luchando contra el cáncer colorrectal, y al hacerlo no puede evitar emocionarse. Como aquel paciente que no logró superarlo pero cada vez que salía de la consulta se giraba y sonriendo le decía: “Buen trabajo, doctora”.