Es
posible
"Los resultados confirman que es uno de los cánceres que ha experimentado un mayor dinamismo. Estamos curando a más pacientes, y los que no se curan, viven más."

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Llegamos al barrio marítimo de Barcelona para conocer el histórico Hospital del Mar y especialmente a una de las doctoras que luchan cada día en su interior contra el cáncer colorrectal. Decimos histórico porque este complejo asistencial es sin duda uno de los que más puede reflejar el paso del tiempo en el último siglo. Se encuentra en el mismo lugar en el que se levantó la “Casa de la Sanidad” en el siglo XVI. Siglos después, a comienzos del siglo XX, es cuando se inauguró el actual hospital, aunque lógicamente está irreconocible desde entonces. A lo largo de todo el siglo jugó un papel decisivo en el tratamiento de epidemias y a partir de los años setenta se expandió hasta convertirse en un centro dotado de casi todas las especialidades médicas y quirúrgicas. Durante los Juegos Olímpicos de 1992 asumió la responsabilidad olímpica y una década después se convirtió en un Centro Sanitario Universitario, hasta que en el año 2008 emprendió una reforma para modernizarse definitivamente.

Además, tiene una de las producciones científicas más relevantes del país. Precisamente una de las investigadoras que le dotan de prestigio es la doctora Clara Montagut y es a ella a quien hemos venido conocer al corazón de la Barceloneta.

Lo primero que queremos saber es cómo acabó adentrándose en el mundo de la Oncología. De igual modo que otros tantos compañeros, fue a través de la Biología. Esa ciencia era su pasión y a lo que se quería dedicar hasta que, mientras estaba cursando COU, su profesor le dijo que podría convertirse en una gran médico. Nunca se vio a sí misma operando en el quirófano, pero sí que se veía investigando en el laboratorio. Esa inquietud, sumada a su faceta más humanista, despertó su vocación. Al acabar la carrera y tras conocer varios hospitales descubrió la Oncología: “es una disciplina que lo engloba todo y hoy volvería a elegirla con los ojos cerrados”. Fue entonces cuando aprendió a buscar la felicidad a través de esta profesión. En un comienzo se especializó en cáncer de mama pero al regresar de Boston en 2008 le surgió la posibilidad de centrarse en el cáncer colorrectal: “llevo casi una década dedicada a ello y estoy encantada. Hemos avanzado mucho en el tratamiento, los pacientes son realmente cercanos y me llena totalmente tratar con ellos”, afirma sonriente.

Tal y como afirma la Dra. Montagut, aparte de la cirugía, el verdadero cambio en el tratamiento del cáncer colorrectal tuvo lugar a principios de este siglo, cuando aparecieron fármacos dirigidos contra dianas terapéuticas especificas, . “Fue un gran impacto en la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes”, añade. En la actualidad se muestra muy positiva: “Este hospital fue uno de los primeros en implementar el screening. Gracias a estos programas estamos detectando tumores de forma mucho más precoz y curando a mucha más gente”.

“En España hay gente muy capacitada y motivada, pero falta financiación, de modo que ese talento muchas veces se pierde. Tengo la esperanza de que las cosas cambien pronto, pero hay que concienciar a la población y al Gobierno”

En cuanto a la investigación también se muestra positiva, aunque algo más resignada con la situación actual: “en España hay gente muy capacitada y motivada, pero falta financiación, de modo que ese talento muchas veces se pierde. Tengo la esperanza de que las cosas cambien pronto, pero hay que concienciar a la población y al Gobierno”. Además, considera que en materia de investigación lo mejor está por llegar, pero que es necesario seguir investigando y obteniendo financiación desde todos los ámbitos para poder seguir luchando, ya que “cuanto mayor conocimiento tengamos de la biología de estos tumores, mejores diagnósticos y tratamientos conseguiremos”.

_MG_7074La Dra. Montagut reconoce que, a pesar de su gran optimismo, hay días muy duros en los que todo son malas noticias. Según ella, lo más difícil no es cuando le dices al paciente que tiene cáncer dado que, en esa circunstancia, le das una salida (vamos a llevar a cabo un tratamiento, la mitad de los cánceres se curan, podrás vivir muchos años, etc.). El peor momento es cuando ya no queda nada más que hacer: “cuando ya hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano y tras cinco años luchando, el cáncer nos ha ganado”. En cualquier caso, cree que hay que tener en mente que se debe mirar siempre hacia delante y no rendirse nunca. De hecho, está convencida de que llegará un día no muy lejano en el que los oncólogos puedan curar el cáncer.

La doctora tiene claro que los mejores momentos de su día a día son aquellos en los que los pacientes le dan las gracias: “cada vez los médicos estamos menos reconocidos socialmente, pero a nivel personal el reconocimiento es increíble. Una simple sonrisa o agradecimiento mirándote a los ojos es lo que dota de sentido a lo que estamos haciendo”. Con emoción admite que el impulso que le anima a seguir estudiando, investigando y tratando de forma incansable a sus pacientes son palabras como “gracias por haber estado conmigo hasta el final, por haber luchado a mi lado y confiar en que podíamos conseguirlo”. Cuando la doctora nos relata esto no puede más que hablar con orgullo del equipo de profesionales al que pertenece, los que unidos logran vencer tantas y tantas limitaciones. Tanto para ellos como para los pacientes, la máxima debe ser la misma: “lo último que se debe hacer es tirar la toalla. Hay que pensar en todo momento que no estamos solos, sino que somos un equipo que lucha unido. Juntos podemos vencer al cáncer colorrectal”.