Es
posible
"Los pacientes oncológicos no son como aquellos que por ejemplo se rompen un brazo y ven al traumatólogo en un momento puntual. Nosotros estamos destinados a tener una relación larga, profunda e intensa"

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Nos encontramos en un acogedor despacho del Hospital Regional de Málaga, conocido anteriormente como Hospital Carlos Haya. En la pared hay colgado un cartel en el que se aprecia un dibujo del sistema digestivo hecho con plastilina. El doctor Manuel Benavides sonríe al acordarse del día en el que se lo regaló su hija, y nos invita a sentarnos en torno a su mesa donde lleva a cabo sus reuniones de trabajo. Desde el primer momento nos contagia su aire desenfadado y aclara que él no nació en Málaga, pero ya lleva muchos años viviendo allí donde se encuentra muy a gusto.

El doctor recuerda que en los últimos años de colegio ya sabía que quería ser médico, aunque confiesa desconocer el motivo. Su familia era de letras pero sabía que quería dedicarse a una profesión que aunara dinamismo, proyección de futuro, investigación y contacto con las personas. La bata blanca parecía el mejor vestuario para llevar a cabo esas ambiciones. Sin embargo, la rama oncológica tardaría un poco más en llegar y lo haría tras sumergirse en el apasionante mundo del laboratorio. Tuvo la suerte de que eso ocurriera en París en el Hospital Paul Brousse de Villejuif, rodeado de eminencias mundiales especializadas en tumores digestivos y estudiantes universitarios venidos de todas partes de Europa.

En aquella vorágine de conocimiento e infinitas puertas que se abrían ante él, presenció el primer caso que le causó un gran impacto. Fue precisamente el de un paciente con cáncer colorrectal metastasico que llegó al hospital en un estado terrible, tanto que parecía que estaba a punto de morir. “Lo trataba mi compañero y amigo el Dr. David Machover, una eminencia mundial en cáncer digestivo, con el que yo me formaba”. Comenzó el tratamiento que teníamos en esos años y respondió positivamente, de forma que se pudo alargar su vida dos años. Mes a mes yo le remitía el informe de cada ciclo de quimioterapia a su médico de cabecera informándole de su buena evolución”. El doctor exclama: “eso a mediados de los años ochenta. Imagina todo lo que han mejorado las cosas desde entonces”. Experiencias como esa le convencieron de lo importante que era la Oncología Médica, de igual modo que el aprendizaje constante le persuadió de que la capital francesa era el mejor lugar para seguir formándose tanto que fue para un año y acabó quedándose ocho. Desde allí fue a parar al Hospital Doce de Octubre de Madrid y dos años más tarde se instaló definitivamente en Málaga.

Ahora, al mirar atrás, el Dr. Benavides asimila todo el camino recorrido y se da cuenta de lo lejos que han llegado todos los profesionales que, como él, han hecho avanzar al tratamiento: “estadísticamente hablando, en el cáncer colorrectal hemos pasado de una mediana de ocho meses de supervivencia a treinta y dos en los últimos quince años”. El doctor añade que “lo que hemos ganado en curación y supervivencia es gracias al trabajo de muchas especialidades y entre todos hemos conseguido que se curen más pacientes y que los que no curamos vivan más y mejor”.

“Cuando me levanto cada mañana para ir a trabajar lo hago contento y feliz. Es la recompensa de poder dedicarme profesionalmente a lo que más me gusta hacer”

Una de las cosas que insufla energía constantemente en la ilusión del doctor son los constantes avances en el manejo del cáncer en general y del cáncer colorrectal en particular. Reconoce que “cuando me levanto cada mañana para ir a trabajar lo hago contento y feliz. Es la recompensa de poder dedicarme profesionalmente a lo que más me gusta hacer” que no es otra cosa que la asistencia a los pacientes y la investigación. Ésta última ocupa casi la mitad de su jornada y es eminentemente traslacional y referida al cáncer digestivo y a los tumores cerebrales.

Hablando de la investigación, le solicitamos que nos cuente un poco más, a lo que accede encantado ya que es una de sus mayores pasiones profesionales. Al fin y al cabo, tanto la asistencia como la investigación son igualmente importantes y “en oncología una y otra se cogen de la mano”. La vertiente en la que es más activo este centro hospitalario malagueño es la investigación clínica traslacional, ya que, según el Dr. Benavides, tenemos mucha demanda. Forman parte del grupo cooperativo TTD (Tratamiento de Tumores Digestivos), y según nos cuenta, en este centro han participado en al menos alguna de las etapas de desarrollo de todos los fármacos para tratar el cáncer colorrectal que tienen la aprobación de la Agencia Europea.

Respecto a la investigación básica matiza que “no estamos en un nivel tan alto como en la investigación clínica; la verdad es que cuesta mucho más trabajo entrar”. ¿Y hacia dónde nos dirigimos? El doctor lo tiene claro: “hacia la genética y la biología molecular. Igual que por fuera somos muy distintos unos de otros de la misma forma un mismo tumor puede ser muy diferente de una persona a otra. Ahí está el futuro”. Nos dice el Dr. Benavides, tanto a nosotros como a sus residentes, que “el cáncer colorrectal no es una enfermedad, sino muchas”.

_MG_7074 La cirugía sigue siendo parte básica y fundamental en el enfoque terapéutico de estos tumores y la de mayor capacidad curativa por eso una de las primeras cosas que hace al tratar a sus pacientes es definir estos tumores en función de su resecabilidad aunque el enfoque sea siempre el mismo: alcanzar su curación. “Partido a partido”, como masculla sonriendo y desvelando así su condición atlética.

Reflexionando sobre su relación con las personas que acuden a su consulta, el doctor explica que “los pacientes oncológicos no son como aquellos que por ejemplo se rompen un brazo y ven al traumatólogo en un momento puntual. Nosotros estamos destinados a tener una relación larga, profunda e intensa”. Además, concluye que la práctica totalidad de los pacientes quieren vivir y luchar, y su misión es darles esperanzas y nunca perder la ilusión.