Es
posible
"Dada mi responsabilidad como jefe de servicio podría haber dejado de ver pacientes, pero eso sería dejar de hacer lo que más me gusta"

Es difícil imaginar el Hospital La Fe, como se conoce popularmente al hospital de referencia de la Comunidad Valenciana, sin el Doctor Joaquín Montalar recorriendo sus pasillos. Siempre con una sonrisa y una palabra amable para sus compañeros y pacientes, es toda una institución en este complejo sanitario del Bulevar Sur de la ciudad de Valencia.

Cuando hablamos del Dr. Montalar hablamos de un médico que ha querido serlo prácticamente desde que tiene uso de razón. Lleva ligado al Hospital La Fe desde la década de los setenta, pero al acabar el bachiller ya estaba vinculado a la medicina: “mi padre era practicante (enfermero), de modo que cuando era un adolescente le ayudaba en las guardias, poniendo inyecciones o lo que hiciera falta”. Estaba predestinado a estudiar Medicina y eso es precisamente lo que hizo. Siempre destacó por su precocidad profesional, de modo que cursando el segundo año de carrera ya se dio cuenta de que el estudio del tratamiento contra los tumores respondía perfectamente a sus inquietudes. El destino quiso que por aquel entonces aparecieran unas becas de la Sociedad Española Contra el Cáncer, así que presentó una solicitud y logró que le concedieran una. Desde entonces supo que estaría unido a lucha contra la enfermedad tumoral de por vida. Sin embargo, en aquella época no existía todavía la especialidad de Oncología Médica así que decidió hacer Medicina Interna, que era la que se encargaba de tratar este tipo de patologías.

Cuando el Dr. Montalar comenzó a ejercer profesionalmente no se trataba a demasiados pacientes porque apenas había medios para hacerlo. Según cuenta, era una época de mucha frustración porque veía que los pacientes se le escapaban y no podía hacer casi nada para evitarlo. Afortunadamente, las cosas no tardaron en cambiar y poco a poco comenzaron a sucederse los avances. El doctor afirma que “el impacto fundamental en el tratamiento fueron los adelantos en biología molecular y, sobre todo, la nueva dirección en medicina personalizada: hacer un perfil individual de tratamiento para cada paciente”. Fue pionero junto a otros profesionales que creían en la Oncología, de crear la Unidad de Oncología Médica, dentro de un Servicio de Medicina Interna. Al final, el Ministerio de Sanidad reconoció la especialidad y los oncólogos comenzaron a focalizarse en esta disciplina. Él continuó formándose e investigando lo máximo posible (de hecho reconoce que sigue estudiando a día de hoy) hasta que le nombraron jefe de sección y años después jefe de servicio.

No es fácil asimilar que alguien que siempre ha estado caminando a tu lado y luchando contra ese mal con toda su fuerza, acabe padeciéndolo

El Dr. Montalar es transparente en el sentido de que no podría notársele más cuánto disfruta con su trabajo. Tanto que a pesar de que podría haberse jubilado no es algo que tenga intención de hacer en este momento. Por ahora, él sigue siendo uno de los primeros que abre el hospital cada mañana, para después reunirse con su equipo y ponerse manos a la obra en su consulta. Respecto a esto aclara: “Dada mi responsabilidad como jefe de servicio podría haber dejado de ver pacientes, pero eso sería dejar de hacer lo que más me gusta, un defecto que soy demasiado controlador, me gusta y creo que debo de estar al tanto de todo lo que ocurre en el servicio”.

Con una veteranía tan dilatada en el campo de la Oncología Médica, es lógico que el doctor tenga una visión muy global de cómo está la situación actualmente en España. Según comenta, “ahora es muy complicado conseguir el más mínimo recurso porque la Administración está muy cerrada y las empresas farmacéuticas más limitadas que antes, pero sigue habiendo gente muy válida en España que se deja la piel para que la investigación no cese de avanzar”. En su opinión, los actuales estudiantes son los que más difícil lo van a tener a pesar de ser una generación más preparada. A muchos les cuesta conseguir unas buenas prácticas y la mayoría no ve nada claro el futuro: “hay personas muy cualificadas, con una carrera y un MIR bajo el brazo que ha costado mucho esfuerzo y dinero, tanto a ellos como a la sociedad, y que al acabar sus estudios no tienen plaza en ningún sitio”.

Para el doctor, la labor de concienciación que hacen los medios sobre el cáncer colorrectal no está del todo mal, a pesar de que haya más difusión de la neoplasia de mama o de pulmón. Aun así, afirma que se ha hecho un trabajo importante, sobre todo con la campaña de cribado, y opina que en este momento lo que se debería hacer es incidir más en los hábitos alimentarios más saludables. En cuanto le preguntamos por los próximos retos a superar, no tiene ninguna duda: “disponer de más parámetros para mejorar la medicina personalizada. Eso nos permitiría no actuar a ciegas, saber si un fármaco va a ser realmente efectivo en el paciente o no”.

montalar4En su trabajo el Dr. Montalar ha vivido momentos que le han marcado de por vida, para bien y para mal. Uno de ellos sucedió un 20 de abril. Aquel día le diagnosticaron con una neoplasia de colon a una persona muy querida; habían estudiado la carrera y especialidad juntos, comenzaron a trabajar el Hospital La Fe también a la vez y con ella realizó un sueño: crear la primera Unidad de Oncología Médica. Siempre supo que el cáncer es una enfermedad que se le puede presentar a cualquiera, pero aun así, “no es fácil asimilar que alguien que siempre ha estado caminando a tu lado y luchando contra ese mal con toda su fuerza, acabe padeciéndolo”.

No obstante, el doctor piensa que en su carrera ha tenido más satisfacciones que otra cosa: “se encuentran en los pequeños detalles, como la entrega de la confianza en algo tan preciado como la vida, las cartas de agradecimiento, o que un paciente recuperado de una neoplasia te presente a su familia diciendo que gracias a ti está con ellos”. Asimismo, le llena completamente como profesional que, en el día a día, cuando atiende a un paciente desbordado de angustia y preocupación, salga de la consulta con resignación y esperanza en el seguir viviendo. Y sobre todo, cuando juntos comienzan a vencer al cáncer colorrectal y, pasado el tiempo, le puede decir que está libre de la enfermedad. El doctor matiza: “al principio no me atrevo a decirles que están curados. Sólo cuando han pasado los años y realmente lo están, podemos decirlo sin temor de arrepentirnos”.