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"La sociedad cántabra se vuelca mucho en Valdecilla"

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“La sociedad cántabra se vuelca mucho en Valdecilla”, reconoce el Doctor Fernando Rivera mientras atravesamos el complejo hospitalario. Nos basta una jornada en su interior para percatarnos de la razón que tiene. Popularmente se le conoce así, como Valdecilla, aunque su historia es casi tan larga como el nombre completo. Su origen data de 1929, cuando Ramón Pelayo de la Torriente, marqués de Valdecilla, financió la Casa de la Salud que llevaba su nombre. Desde entonces no ha dejado de expandirse y en la actualidad es la institución líder en número de empleados en Cantabria, además de la que mayor influencia tiene en el ámbito científico, social e incluso económico de toda la comunidad autónoma.

Uno de los miles de empleados que trabajan sin descanso en sus entrañas es el Doctor Fernando Rivera, desde hace 23 años concretamente, y no puede evitar sonreír al reconocer cuanto han cambiado las cosas a mejor en todo este tiempo. Todo comenzó durante su etapa en el instituto, cuando lo único que sabía era que le encantaba la Biología y que quería salvar el mundo. Por ahora no lo ha conseguido, pero sí que lucha porque cada día sea un poco mejor, al menos para sus pacientes, y eso ya es un logro incuestionable. El caso es que, por aquella época, el joven Fernando Rivera quería dedicarse a algo que aunara humanismo y ciencia, y en la Medicina encontró su lugar. Una vez en la facultad, el encargado de contagiarle su pasión por la Oncología fue un profesor al que siempre le estará tremendamente agradecido. Entonces descubrió que se trataba de una especialidad con una enorme proyección y él no quiso perdérselo.

Sentado frente a una estantería repleta de fotos y piedras pintadas por sus hijos, situada en la consulta que hace las veces de despacho, o viceversa, el Dr. Rivera afirma que en este hospital no se concibe tener lista de espera. “Sería inmoral decir a un paciente con cáncer que tiene que esperar dos meses a que podamos recibirlo”, aclara. El problema es que la demanda ha crecido mucho, pero el personal sanitario no. Mientras que hace menos de una década veían en torno a 800 pacientes nuevos, ahora ven en torno a 1.500 por lo que no les queda más remedio que optimizar lo máximo posible y desvivirse por cada uno de ellos.

Cuando el Dr. Rivera llegó a Valdecilla, el cáncer digestivo iba retrasado con respecto al resto, de hecho, se podría decir que estaba todo por hacer. Eso sin duda le supuso todo un estímulo y decidió profundizar en la materia. Al principio apenas había tratamientos eficaces y raro era el paciente con cáncer colorrectal avanzado que alcanzaba los seis meses de supervivencia. Era una época en la que padecer metástasis y curarse eran conceptos antagónicos. En resumidas cuentas: “el cáncer nos ganaba cada día por goleada”. Sin embargo, los avances en materia de tratamiento y cirugía no tardaron en llegar y, con ellos, unos resultados espectaculares. Por ejemplo, le marcó especialmente el caso de un paciente al que cogió mucho aprecio durante sus primeros años como médico. Su situación era muy complicada porque padecía un tumor germinal muy avanzado y eso hace tres décadas era sinónimo de condena a muerte. Sin embargo, fue entonces cuando surgió un novedoso fármaco de la época y aquel paciente fue uno de los primeros en probarlo en Europa. Se curó y hoy vive felizmente junto a su familia.

Poco a poco, lo que antes era una excepción se fue convirtiendo en regla. Cada vez se curan más pacientes y los que no lo logran, han visto aumentada en gran medida su supervivencia y mejorada su calidad de vida.En este caso, según el Dr. Rivera, los fármacos biológicos han significado un gran avance en el tratamiento de estos pacientes.Opina que cada vez se logrará más personalización al tratamiento, y en este sentido también será un avance el conocer mejor las alteraciones que producen los tumores en la sangre. Respecto al progreso de la lucha contra esta enfermedad, no podría ser más optimista: “Gracias al esfuerzo de pacientes y médicos, paso a paso estamos haciendo retroceder al cáncer. Nos encontramos a las puertas de una gran revolución del tratamiento de esta enfermedad”.

“Gracias al esfuerzo de pacientes y médicos, paso a paso estamos haciendo retroceder al cáncer. Nos encontramos a las puertas de una gran revolución del tratamiento de esta enfermedad”

El Dr. Rivera considera que el principal reto a perseguir se encuentra en la prevención. Desde hace poco tiempo se está incidiendo cada vez más en las campañas de cribado. Sólo así se pueden hacer más diagnósticos precoces que posibiliten la curación de la inmensa mayoría de los pacientes. De hecho, está muy satisfecho de cómo se ha implantado en Cantabria, pero en otras comunidades se está empezando a hacer ahora y cree que es necesario un mayor esfuerzo en este sentido.

Sin embargo, cuando la prevención no llega a tiempo y el cáncer se encuentra en un estado avanzado, el doctor tiene que responder a la pregunta más difícil: ¿esto se cura? Es difícil que la respuesta sea todo lo precisa que el paciente, y él mismo, desearía, de modo que no queda más remedio que hablar de estadísticas, expectativas y posibilidades. Cuando les dice que más de la mitad de los pacientes en esas circunstancias vive más de tres años y que incluso hay algunos que llevan seis años y se encuentran perfectamente, los pacientes no pueden evitar sentirse totalmente descorazonados ante lo que les parecen unas expectativas demasiado limitadas. Por eso el doctor insiste: hay que ganar tiempo, la investigación continúa y puede que dentro de poco lleguen nuevos tratamientos. Hasta entonces hay que intentar disfrutar al máximo de la vida, ser valientes y mantener el ánimo alto. Y sobre todo, no resignarse. En definitiva, nunca hay que dejar de dejar de luchar.

_MG_7074De ahí que sea tan importante la investigación, porque es la mayor esperanza de todos aquellos que padecen un cáncer colorrectal incurable. El Dr. Rivera lo tiene claro: “La investigación es una de las mejores inversiones de futuro que puede hacer una sociedad. Los países más ricos y dinámicos son los que más investigación tienen. Es posible que tengan investigación porque sean ricos, pero yo soy de los que piensa que son ricos porque tienen investigación”. Por eso mismo opina que es muy importante recuperar el nivel que teníamos antes de crisis, ya que “si lees las publicaciones previas al comienzo de la recesión sobre estudios oncológicos, verás que los españoles nos encontrábamos en puestos prioritarios”, añade.

Si hay algo que frustra más al Dr. Rivera que los recortes en investigación, es no poder dedicar todo el tiempo que desearía a sus pacientes. Según cuenta le gustaría no tener que mirar nunca el reloj, porque sabe lo importante que es que hablen de lo que les preocupa en su día a día, aunque ellos entienden que las citas no puedan siempre alargarse y que esto depende del número de pacientes que vienen a continuación. Por eso mismo hay que incentivar la comunicación del paciente, para que no se queden con nada dentro, y lo compartan no solo con su médico y enfermeras, sino también con sus familiares y amigos, e incluso con grupos de pacientes y asociaciones especializadas. Todos juntos podemos derrotar al cáncer colorrectal.