Es
posible
"Esta profesión te sorprende cada día. Es tan dinámica que siempre descubres algo nuevo que te ilusiona. Desde pacientes a tratamientos. Por eso hay que aprender y motivarse continuamente."

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El doctor Emilio Fonseca era aún un niño cuando decidió que quería ser médico. Y lo más curioso es que todo comenzó tras su primera visita a un hospital, después de que se desmayara de la impresión que le produjo. No fue la última, pero su ánimo no decayó y lo siguió intentando hasta que dejó de ocurrirle. A fuerza de entrar una y otra vez en los hospitales, acabó encontrando en ellos su vocación y éstos terminaron convirtiéndose en su segunda casa. A día de hoy, se reparte entre la planta de Oncología y la Facultad de Medicina. Precisamente allí es donde nos encontramos con él para que nos descubra cómo es el día a día de un médico especializado en cáncer colorrectal.

Pero antes de eso queremos saber por qué se decantó por esta rama concreta. La respuesta está en uno de sus maestros, concretamente el Profesor Cruz Fernández, al que conoció en cuarto de carrera recién llegado de Italia. Lo que más le fascinó fue “el entusiasmo de una persona que trataba a pacientes que eran desechados en el resto de plantas”. El Dr. Fonseca decidió seguir su ejemplo y hoy no podría estar más satisfecho de haber tomado esa decisión.

Una de las cosas que más le gusta de su trabajo es la novedad intrínseca al campo de la Medicina: “esta profesión te sorprende cada día. Es tan dinámica que siempre descubres algo nuevo que te ilusiona. Desde pacientes a tratamientos. Por eso hay que aprender y motivarse continuamente”. Aunque destaca que sin duda lo mejor de su día a día es poder encontrarse con sus pacientes y poder hacer algo por ellos: “sé que necesitan contarme sus problemas y siempre podemos hacer algo beneficioso por el paciente”.

Aunque, si hay algo con lo que también ha de lidiar el Dr. Fonseca, es con el pesar de dar malas noticias y la impotencia de comprobar que en algunos casos no hay mucho que se pueda hacer para curar al paciente. Cuando todo esfuerzo es inútil en ese sentido, el mayor consuelo es trabajar para que viva la mayor cantidad de tiempo de la mejor forma posible. Lo que el doctor tiene claro es que “no podemos derrumbarnos y caer en el desaliento. Hay que buscar los aspectos más positivos por muy negativa que sea la situación”.

Además, el Dr. Fonseca cree que, por muy difíciles que se pongan las cosas, todos los días pueden ser satisfactorios. “La clave está en irse a casa pensando que lo has hecho bien y te has esforzado al máximo”, comenta para acabar concluyendo que “es una profesión dura por lo delicada que es la información que manejas, pero incluso en los peores momentos, sabes que haciendo lo que haces estás ayudando al paciente a superar esos momentos”.

_MG_7074Al hablar de la evolución del tratamiento del cáncer colorrectal en las últimas décadas, pero sobre todo en los últimos diez años, el doctor mira a lo lejos por un momento y reflexiona sobre lo mucho que ha cambiado. Cree que se trata de uno de los tumores que más se han beneficiado de los avances científicos, aunque todavía hay muchas lagunas y aspectos que mejorar.

A pesar de los progresos, el Dr. Fonseca sabe que los mayores retos aún estar por llegar: el diagnóstico y la prevención precoz (“Los médicos debemos concienciar a la población de que los diagnósticos de cribado sirven para disminuir hasta un 90% la incidencia del cáncer”), así como el avance de los procedimientos diagnósticos y moleculares (“Hay que seguir buscando dianas sobre las que actuar, sobre todo en pacientes en los que la enfermedad está diseminada. Debemos conocer a fondo cómo se producen los tumores y se multiplican las células”). Por eso es tan importante la investigación y hay que presionar a las instituciones para que haya recursos suficientes y los investigadores no tengan que abandonar sus estudios o emigrar a otros países. Asimismo, el doctor cree que es muy relevante el desarrollo de centros que aglutinen a varias instituciones (hospitales, instituciones sanitarias comunitarias, institutos, etc.) para aprovechar los recursos al máximo y conseguir mejorar la eficacia de la investigación.

“Yo intento ser siempre positivo. A veces a lo mejor podemos hasta parecer demasiado optimistas, pero el paciente lo necesita para poder luchar por lo que quiere: salvar su vida y mejorar.”

A la hora de enfrentarse al cáncer colorrectal, hay que tener ante todo una actitud positiva. Según cuenta el Dr. Fonseca, incluso los estudiantes de Medicina llegan al servicio de Oncología temerosos de lo que se van a encontrar. Esto se debe a que “aún tienen la percepción de que se trata de una enfermedad muy grave y mortal, pero tras unas semanas conviviendo con los pacientes se dan cuenta de lo tremendamente agradecidos, decididos y colaborativos que son”.

En cuanto al trato con ellos, el doctor opina que es imprescindible empatizar, ganarse su confianza y transmitirles su optimismo porque, de este modo, cuando comienzan el tratamiento lo aceptan mucho mejor. Otra cosa que cree que hay que tener en cuenta es que hay que individualizarles, teniendo en cuenta, eso sí, que no solo está enferma la persona, sino también el ambiente que le rodea. Por eso, se confiesa al respecto: “yo intento ser siempre positivo. A veces a lo mejor podemos hasta parecer demasiado optimistas, pero el paciente lo necesita para poder luchar por lo que quiere: salvar su vida y mejorar”.

Por último, decide contarnos una pequeña anécdota que precisamente define por qué es tan positivo con respecto al cáncer colorrectal: “hace tiempo tuve una paciente muy joven, de 15 años, con un tumor localmente avanzado. Sin embargo, pudimos operarla y logro curarse. Al cabo de veinte años la vi subir al escenario a recoger un premio cinematográfico. Cosas como esa te hacen comprender el poder de la condición humana, capaz de superarse y llegar a aquellos sitios donde se propone”.