Es
posible
"Los resultados confirman que es uno de los cánceres que ha experimentado un mayor dinamismo. Estamos curando a más pacientes, y los que no se curan, viven más."

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Después de un fugaz vistazo al puerto de Alicante, nos adentramos en la ciudad bajo la custodia del Castillo de Santa Bárbara, para acabar atravesando la avenida del Pintor Baeza. Al final de la misma se encuentra el Hospital General Universitario de Alicante, conocido popularmente como “La Residencia”. Fue construido a mediados del siglo XX al estilo de otros centros de reconocido prestigio como La Fe de Valencia o La Paz de Madrid. En el sobrio hall nos recibe el Jefe de Oncología Médica: el Dr. Bartomeu Massutí.

Mientras nos encaminamos hacia su despacho le preguntamos cómo acabó en este hospital. Lo cierto es que casi nunca se ha alejado de su adorado Mediterráneo ya que nació en Mallorca, estudió en Barcelona y ha trabajado en Valencia y Alicante, salvo un breve periodo de tiempo que pasó en San Sebastián. De todos modos, se puede decir que lleva toda su vida profesional en el mismo lugar ya que acaba de cumplir un cuarto de siglo al frente de este importante departamento. Lo curioso es que, a pesar de su carácter metódico y organizado, tanto la carrera de Medicina como la especialidad de Oncología fueron decisiones de última hora. La primera cuando estaba cursando COU y la segunda tras asistir como observador a un curso abierto a los estudiantes sobre los fundamentos de la Oncología Médica cuando estaba en su sexto año. Instantes de evidente inspiración en vista de la satisfacción que le ha reportado una carrera de lucha contra el cáncer.

El Dr. Massutí hizo la residencia en el Hospital La Fe de Valencia y fue en ese momento cuando sintió una especial atracción por el estudio de dos tumores concretos por encima del resto: los digestivos y los bronquiales. De hecho, en los últimos 25 años ha tenido una dedicación preferente al cáncer colorrectal, así que representa una visión privilegiada de cómo ha evolucionado el tratamiento de esta enfermedad: “Los resultados confirman que es uno de los cánceres que ha experimentado un mayor dinamismo. Estamos curando a más pacientes, y los que no se curan, viven más”. Esto se debe a muchas causas, como el diagnóstico precoz o la implementación de quimioterapia postoperatoria. Aunque según el doctor: “Hay tres factores principales que han permitido aumentar la expectativa de vida así como mejorar la calidad de vida los pacientes: la demostración y el acceso a nuevos fármacos, la prolongación del tiempo en el tratamiento para controlar mejor la enfermedad y la introducción coordinada de posibilidades de tratamiento quirúrgico”.

El Dr. Massutí considera que la asistencia oncológica ha tenido una evolución muy positiva“Hace años estaba basada en protocolos homogéneos para todos los pacientes en un estadio concreto de la enfermedad. Ahora cada vez se individualiza más para ajustar el tratamiento a cada uno de los casos”. Insiste mucho en la importancia de la medicina personalizada porque: “Es la que nos permite predecir mejor la agresividad de la enfermedad y las probabilidades de mejoría para cada uno de los tratamientos, lo que nos da la posibilidad jerarquizar la administración de los mismos”, aclara.

Del mismo modo que el resto de sus colegas, el doctor tiene claro que sin la investigación, tanto básica como traslacional, nunca se podrán alcanzar los objetivos deseados: derrotar a la enfermedad. En España es evidente que debido a los recortes presupuestarios ha sufrido un duro golpe. Aún así, él opina que sigue gozando de bastante salud gracias a que el sistema sanitario ha preservado la posibilidad de acceso igualitario a los distintos tratamientos de forma generalizada. Además, reconoce el esfuerzo individual de todos los investigadores y la confianza que la sociedad sigue depositando en el sistema.

_MG_7074El Dr. Massutí admite que lo más complicado de aprender y poner en práctica a diario es la comunicación con los pacientes. De hecho, es también la mayor inquietud de sus alumnos de Medicina, el saber cómo transmitir la información correctamente, especialmente a los pacientes oncológicos avanzados: “Es inevitable que el primer contacto conlleve cierta angustia por ambas partes, de modo que hay que ser cuidadosos en dos cuestiones: conseguir que el paciente confíe en las posibilidades del tratamiento y que asuma la incertidumbre inherente al cáncer colorrectal”. En este sentido, también es muy importante la figura de la psicóloga clínica, ya que ésta mantiene una entrevista con los pacientes tras la primera visita para orientarles, tanto a ellos como a sus familias, y prevenir así problemas futuros. El doctor nos dice que el paciente debe estar en el centro de todo el proceso de información. Asimismo, explica que: “Desde el principio intervienen muchos actores y es fundamental que todos participen en él, desde los familiares a los profesionales sanitarios, pero todos deben hacerlo en el mismo sentido y dentro de unas directrices”.

“Estamos sometidos a tanto estrés que es necesario desconectar y tener otro tipo de inquietudes, que en mi caso son la música y la lectura”

El Dr. Massutí destaca por su solemnidad pero le resulta inevitable conmoverse cuando habla de sus pacientes: “A pesar de que ya llevo muchos años trabajando en esto, me sigue dando la mayor satisfacción levantarme cada mañana para venir al hospital a tratar de comprender su enfermedad y de qué modo les puedo ayudar”. Es evidente que su mayor motivación continúa siendo interaccionar con sus pacientes, aunque también disfruta enormemente con la investigación y la docencia. Con tantas labores cuesta creer que tenga tiempo libre, pero opina que es imprescindible tener algún rato para sí mismo: “Estamos sometidos a tanto estrés que es necesario desconectar y tener otro tipo de inquietudes, que en mi caso son la música y la lectura”.

La profesión de Oncología, además de muchos momentos gratificantes, también tiene otros muy difíciles. Según comenta, son estos los que le dejan cicatrices que inevitablemente ha de asumir: “los peores momentos son aquellos en los que ves que un paciente que se ha implicado enormemente en la lucha y toma de decisiones para combatir su enfermedad, tiene una evolución negativa”. Sin embargo, el contrapeso positivo sucede cuando: “Un paciente acude a la revisión y al decirle que está todo bien ves cómo le sobreviene un inmenso alivio y alegría. Esos son los instantes diarios de mayor felicidad”, concluye el Dr. Massutí”.