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posible
"Este tipo de cáncer no duele ni tiene síntomas. Si toda la población hiciese caso a las campañas de cribado, podríamos disminuir su incidencia a la mitad de los casos."

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Al entrar por el vestíbulo del Hospital Universitario Ramón y Cajal lo primero que hacemos es leer una cita grabada del maestro: «Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro». Dado que nos dirigimos al encuentro del doctor Alfredo Carrato, no nos cabe duda de que tiene razón. Un pequeño resumen de su perfil profesional: Jefe de Servicio, Catedrático y Director del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS).

Mientras avanzamos por el pasillo pensamos que los días le tienen que parecer demasiado cortos. Una vez en su despacho no tarda en confirmárnoslo. Antes de nada, hay que decir que el Dr. Carrato es una persona de interior, ya que nació en Salamanca y vive en Madrid, aunque su gran pasión, además de la Medicina, es el mar. Las paredes están decoradas con cuadros de fondos marinos, peces y corales. De hecho, tiene tantos que varios reposan apilados a la espera de encontrar un hueco. También exhibe con cariño varios peluches de peces hechos por sus propios pacientes. En definitiva, se trata del ambiente idóneo para bucear en toda una vida dedicada al tratamiento del cáncer.

Como hijo de médico, el Dr. Carrato se pasó toda su infancia y juventud rodeado de libros, proyectos de investigación y documentación universitaria. De algún modo, sus pasos se encaminaron de forma natural hacia la Medicina, por lo que nunca se planteó estudiar otra cosa. Eso sí, a diferencia de su padre, que era Catedrático de Histología y eminente investigador del sistema nervioso central, él decidió que lo que más le gustaba era el aspecto clínico de la profesión para estar más en contacto con el paciente. Asimismo, se decantó por la Oncología porque era la especialidad que suponía un mayor reto profesional y donde mayor terreno se le podía ganar a la enfermedad. Al fin y al cabo, tal y como dice el doctor, cuando acabó la carrera aún era una enfermedad que equivalía a la muerte. Por suerte, desde entonces el pronóstico de los pacientes ha cambiado de forma muy relevante. Aún supone enfrentarse a una situación muy difícil, pero ya no es insalvable. Es un avance que se ha logrado gracias a profesionales como él y del cual se siente muy satisfecho “por la contribución que haya podido tener al desarrollo de esta especialidad”.

Según nos cuenta, “hay que tener cintura para encajar los imprevistos ya que suponen la rutina habitual”. Es decir, que no puede verse desbordado o caer en la desesperanza aunque las cosas no salgan bien, sino todo lo contrario: “soy optimista. No hay grandes problemas si tienes perspectivas y relativizas. Salvo las complicaciones irreversibles de salud, el resto de problemas son siempre reconducibles”. Eso es lo que piensa al comenzar cada semana tras salir del Comité de Tumores Digestivos, donde aborda junto a su equipo los casos de cáncer digestivo que exigen un tratamiento multidisciplinar para decidir por dónde empezar: tratamiento médico, quirúrgico, radioterápico o de otra índole. La organización y sincronización entre los diversos médicos especialistas, enfermeros y auxiliares es esencial y el Dr. Carrato confiesa que se siente realmente a gusto con su equipo: “son profesionales de primer orden. Cada uno tiene un excelente desarrollo profesional asistencial e investigador que enriquece nuestro conocimiento sobre la enfermedad y contribuye a la optimización del tratamiento con nuevos fármacos y estrategias. Todos tenemos que aportar algo para que los que vengan detrás puedan llegar aún más lejos”.

Llama la atención la cantidad de horas que trabaja el doctor. Él bromea al respecto diciendo que su mujer le riñe todas las noches porque siempre se le enfría la cena, y se excusa matizando que “es una profesión muy demandante, pero tiene un retorno muy positivo porque sacas a gente de situaciones extremas y desesperadas”. En este sentido, adquiere perspectiva al ver el porcentaje de curaciones que antes no lograban pero que ahora sí. Aún así, la incidencia sigue siendo igual de notoria: más de 30.000 casos cada año de cáncer colorrectal en España, de los cuales la mitad llegan a la fase metastásica, una cuarta parte en el diagnóstico y el resto al recaer tras una intervención quirúrgica.

_MG_7074El doctor tiene claro el objetivo a perseguir: conseguir que cada vez haya menos pacientes con cáncer colorrectal y, dentro de éste, menos con metástasis. Según comenta, para lograrlo la población debe implementar dos medidas fundamentales: prevención primaria (hábitos saludables como hacer ejercicio, cuidar la alimentación y el sobrepeso y no fumar) y realizar el test de sangre oculta en heces anualmente al cumplir los cincuenta años. Tal y como indica, “este tipo de cáncer no duele ni tiene síntomas. Si toda la población hiciese caso a las campañas de cribado, podríamos disminuir su incidencia a la mitad de los casos”. Para que eso sea posible, el doctor opina que los medios de comunicación son cruciales porque son capaces de introducirse en el hogar de todos los españoles y sensibilizarlos: “de nada sirve que yo ponga una nota en la página web del hospital porque no tiene el eco que posee la radio, la televisión y la prensa generalista. Eso sí, es importante que sean rigurosas y nunca alarmistas”.

El Dr. Carrato está convencido de que la ciencia oncológica ha avanzado muchísimo en los últimos años. Por ejemplo, la técnica quirúrgica ha mejorado notablemente y se produce menos sangrado mientras que la recuperación es mucho más rápida. Sin embargo, hay que diseñar el tratamiento a medida de cada paciente: “no es lo mismo un cáncer colorrectal en un lado que en otro, en un hombre que en una mujer, pero actualmente estamos tratando a todos de una manera uniforme. Aún nos encontramos en un estado bastante primario y hay que evolucionar hacia una mayor especialización del tratamiento”. Por este motivo incide mucho en la importancia de la investigación. El doctor admite que la recesión de los últimos años la ha asestado un duro golpe y cree que la salud debería estar situada fuera del contexto económico: “tenemos que pelear para que la financiación de la investigación no esté sujeta a los vaivenes económicos y políticos”.

El cáncer es la primera causa de mortalidad en España y por eso todos tenemos que estar involucrados en el reto de afrontarlo. Tal y como resume el doctor, “es importante la prevención, un buen diagnóstico, un excelente tratamiento multidisciplinar personalizado e ir de la mano de las autoridades sanitarias y los medios de comunicación para que la sociedad esté concienciada y también contribuya al progreso de la lucha contra la enfermedad”.

“Ser paciente de cáncer es un reto que ha de afrontar una persona que nunca ha pasado por esa situación en su vida. Tiene que adaptarse psicológicamente a esa realidad y, de la mano del profesional y apoyándose en su familia, ha de construir su vida a partir de ese momento”

En cuanto a la parte más importante de su trabajo, la de ayudar a aquellos que le necesitan, el Dr. Carrato comenta que “ser paciente de cáncer es un reto que ha de afrontar una persona que nunca ha pasado por esa situación en su vida. Tiene que adaptarse psicológicamente a esa realidad y, de la mano del profesional y apoyándose en su familia, ha de construir su vida a partir de ese momento”. Por eso reconoce que es una profesión tan intensa que es imposible acostumbrarse a ella: “Al final acabas creando un vínculo afectivo con el paciente. Y en caso de que se te vaya, se va un trocito de tu corazón ahí detrás. Porque, a pesar de toda la ciencia, no has podido sacar a esa persona del final provocado por su enfermedad oncológica”. Aunque también están todas aquellas a las que sí logró salvar, como una mujer embarazada que se curó de un cáncer colorrectal avanzado y al dar a luz al bebé le puso su nombre. “Cosas como esa contrarrestan los sinsabores de la lucha diaria”.